7. junio 2026
El mar en calma
¡Después de la tormenta, siempre llega la calma!
Si la semana pasada hablábamos de cómo seguir adelante durante las tormentas de nuestra salud, esta semana quiero detenerme en algo que muchas veces pasa desapercibido: la calma.
Porque cuando el mar vuelve a tranquilizarse nos olvidamos rápidamente de lo que acabamos de atravesar. Dejamos atrás la incertidumbre, el miedo y el cansancio del oleaje para volver a la rutina.
Sin embargo, la calma también forma parte del viaje; y es en esos momentos cuando podemos recuperar fuerzas, reflexionar sobre lo ocurrido y prepararnos para seguir navegando.
En nuestra salud ocurre algo parecido. Después de una enfermedad, de una hospitalización o de una etapa complicada, solemos centrarnos tanto en superar el problema que, a veces, olvidamos valorar la estabilidad cuando regresa.
Y no tendría que ser asi. Porque mantener la calma no es perder el tiempo. La calma es una oportunidad para descansar, para cuidarnos y para agradecer aquello que durante la tormenta echábamos de menos.
Quizás por eso la calma resulta tan valiosa. Porque nos recuerda que ninguna tormenta es eterna y que incluso los mares más agitados terminan encontrando momentos de tranquilidad.
Porque después de la tormenta…
…también debemos aprender a disfrutar de la calma.